Cada primavera, en Canadá, se lleva a cabo la mayor carnicería de mamíferos marinos del mundo. El año pasado los cazadores mataron a 317.672 focas, pero este dato no es definitivo porque cientos de ellas quedan malheridas y mueren más tarde agonizando sobre el hielo.
El Gobierno permite y apoya estas cacerías. Según los informes del Instituto Canadiense para el Comercio y el medio Ambiente, entre 1995 y 2001 se han concedido más de 20 millones de dólares en subvenciones a la industria de la caza de focas.
Cada año miles de crías, entre los 12 días y los 12 meses de edad, son asesinadas por su piel, carne, el aceite y por su pene, que se vende como afrodisíaco en el mercado asiático.
Pero la industria que se lleva la mayor parte de la mercancía es la moda. Los cazadores utilizan hakapiks, unos picos para el hielo, para apalear a las focas durante los primeros días de la temporada, pero en los meses siguientes terminan a disparo limpio con los animales. Al 42% de las focas las despellejan cuando aún están vivas y conscientes y la mayoría de las veces las dejan morir allí, para pudrirse sobre el hielo.
Según la Fundación Altarriba, los laboratorios Anroch-Pharma, las firmas de moda Prada, Versace y Gucci son los principales importadores de productos derivados de la foca. La empresa VISO de Vigo, que se dedica al calzado, ya ha retirado sus productos del mercado.
Aviso a navegantes: la página de Altarriba tiene imágenes muy duras de las cacerías pero puedes unirte a un boicot contra el marisco canadiense. Y es que las pérdidas económicas sobre este importante sector provocará serios conflictos y, si tienen que elegir eliminarán la caza de focas, que genera menos ingresos.




Estos días, uno de los grandes animales del mar está de actualidad. Y no por nada bueno.
Hoy han liberado a cuatro bisontes europeos en el bosque Eleonoren, cerca de Vrees, en Alemania.