En mi perfil, un día me atreví a poner "lo que no me mata me hace más fuerte".
Ahora quiero seguir pensando que eso será así. Ya he lidiado con la muerte de mi padre, así que pocas cosas me van a doler más que eso.
Pero por primera vez me enfrento al fin de una relación. Un final quese veía venir pero que siempre intentaba evitar.
En el fondo, siento una mezcla de rabia, odio y añoranza. No sé. Algo extraño que espero que pase rápido.
El tiempo todo lo cura. Dicen.
Categoría: Lembranzas
Nunca te olvidaré. No lo dudes.
Pero me muero de pena cuando pienso en todas las cosas que te has perdido y en las que te vas a perder. Entre las más importantes y cercanas en el tiempo: una ruptura (te lo conté en el hospital, ¿te acuerdas?)y una boda.
Se acaba de asomar al ordenador mamá, mirando de reojo como siempre le gustó hacer, y ha visto lo que estaba escribiendo.
Me preguntó si había leído un artículo de Pérez-Reverte que habla del cenicero que tenemos en la mesa del salón, el de cristal. Apareció con la revista, me señaló el último párrafo y sin mirarme a los ojos, que ya se me empañaban, me preguntó si sería el mismo. «Seguro», le contesté y se fue a la cama tan silenciosa como es ella.
¡Qué te voy a contar, si sé que te cabreabas todo cuando no recibías una repuesta clara y se hacía la loca con cualquier tontería!
Y Reverte ¡ cómo escribe! Ya me cayó la primera lágrima con el título: El viejo capitán.
Mientras leía no veía a su tío en medio del mar con los tiburones.
Te imaginaba en Venezuela, rodeado de miles de niños con las hormonas por las nubes en Aventura '92, atracando en el puerto de Mahón con tus grandes gafas de sol y tu gorra, o lidiando por los pasillos del barco con los argelinos.
Incluso te vi en el hospital al recordar al marino retirado en tierra, con los ojos perdidos en el mar.
La canción que escucho también te hecha de menos I wish you were here. Es que es más injusta la vida...
Pero sólo queda llorar y pensar que me escuchas, que nos ves y que sigues con nosotras y que siempre lo harás.
No lo dudo. No lo dudes.
El tiempo pasa pero los recuerdos afloran.
Sigue tan presente como hace un año y, en cierta manera, la película de Almodóvar, Volver, me hizo rememorar y me dio envidia.
No voy a desvelar la trama pero los que la hayan visto lo entederán. Ojalá mi último año hubiese sido ficción, pero la realidad es más cruda que las películas de Almodóvar. ¡Que ya es decir!
La pérdida se hace cada vez más notable. Con el tiempo, tres meses ya a mis espaldas, el dolor se ha transformado y se ha convertido en una sensación de nostalgia que me acompaña todo el día.
Estas semanas de ausencia en el blog he pensado más veces en él que nunca en mi vida. Hay tantas, tantas cosas que hacen que me acuerde constantemente de mi padre... Desde viajes que hicimos juntos hasta preguntas que nunca tendrán respuesta.
Una mala época para ponerse a pensar.
Dicen que el tiempo todo lo cura. ¡Qué bonita resignación!
Pero es verdad. En la vida hay muchas cosas que se pueden perder, todo menos el tiempo y la ilusión.
Estoy de acuerdo con los estoicos, sabios ellos ya en el siglo IV a.C. Hay que encontrar la felicidad y aceptar nuestro destino, sea bueno o malo, y resignarse. Pero lo más importante es comprender que el mundo tiene su lógica propia y nosotros no somos nadie.
Pero digo yo:¡De ilusión también se vive! ¿No?
Mientras paseas, estás en clase o viendo la televisión. En un segundo, tu mente puede escapar y revivir sensaciones y olores, recordar conversaciones e imaginar situaciones.
Pero hasta que tu boca no esboza una leve sonrisa, no te das cuenta de que fue un buen momento.
Nun caixón da miña casa apareceu unha felicitación do día do pai. É unha mágoa que non teña a data pero coido que eu tería uns dez anos, non creo que tivera máis.
É un destes agasallos cutres que facíamos na escola, que era case igual para o día da nai e do pai.
Pois non podedes imaxinar a emoción que me fixo atopalo, non o sabedes, de verdade. Que meu pai agochase iso nun caixón durante máis de dez anos ten moito mérito, tendo en conta que miña nai tira con toda vagatela que ande por casa.
A felicitación en si, non ten nada: un debuxo mal feito dun barco con Mahón de fondo. Seino porque o lado conto que é o Ciudad de Valencia, un barco no que estivéramos ese verán de ruta polas illas Baleares.
Que fermosos son os bos recordos. Non os cambio por nada.
