Los dos polos y una misma familia: la ballena
Estos días, uno de los grandes animales del mar está de actualidad. Y no por nada bueno.
Barcos balleneros japoneses, amparándose en "investigaciones científicas", cazan a sus anchas en el Santuario Ballenero de la Antártida. Greenpeace se ha encargado de mostrar al mundo los intereses comerciales que tiene una empresa estadounidense sobre las ballenas (rorcuales aliblancos). Para eso, interpusieron uno de sus barcos entre el cetáceo y el arpón mostrando una pancarta con el lema "Sponsored by Gorton´s" ("patrocinado por Gorton´s").
Gorton es la primera marca de venta al por menor de marisco congelado en EE.UU.
La Agencia de Pesca de Japón ha ignorado las protestas internacionales y los llamamientos de la Comisión Ballenera Internacional (CBI) para terminar con esta supuesta caza científica de ballenas. Pero la cosa no queda aquí. Además, la APJ, ha decidido aumentar la cuota de capturas a más del doble, 935, y ha sumado a su lista diez ejemplares de rorcual común, una especie amenazada y los animales más grandes del planeta, después de la ballena azul.
Claramente injustificable. Pero al mismo tiempo,en el otro lado del mundo, como cada invierno, unas 2.000 ballenas grises llegan a la costa mexicana, en la península de la Baja California. Han recorrido un duro viaje de 12.000 kilómetros desde el Ártico para aparearse y reproducirse.
De enero a abril, muchos turistas acuden a estas zonas para escuchar los cantos de las ballenas y presenciar el apareamiento, antes de que vuelvan a las gélidas aguas árticas.
Por suerte, en México las autoridades valoran a estos cetáceos y han puesto reglas precisas para que el turismo no moleste ni afecte la migración de estos colosos de los mares.
Si Japón siguiera el ejemplo, además de no ver dañada su imagen, podría obtener ingresos del turismo no dañino.
Los dos polos, una misma familia y una realidad distinta.
Futuro, al fin y al cabo.
