Las texturas medio sólidas medio líquidas me encantan. Como el magma. Siempre me había dado mucho jugo la lenteja verde, pero porque no sabía qué era.

Su nombre científico es lemna SP, y es una planta acuática de flores unisexuales que se reproducen a un ritmo muy acelerado. Son capaces de absorber todo tipo de nutrientes y colonizan a un ritmo trepidante: pueden recorrer 254 kilómetros entre 12 y 14 días.

El lemna en sí, no es el problema. Sirve como alimento para peces y microbios y consume agentes contaminantes del lago. También la cosechan para alimentar cerdos y aves, pero el problema está cuando se amontona, se calienta y fermenta.

El peligro llega cuando algún ser vivo consume la lenteja verde contaminada, su organismo se intoxica y por extensión, todo el que lo consuma. Por eso, genera enfermedades cutáneas e intestinales entre las poblaciones venezolanas cercanas al lago y favorece la proliferación de mosquitos y roedores. Hace dos años se declaró al mayor lago de Latinoamérica, al Maracaibo, en situación de emergencia total.
La mancha obstruye el paso de luz e impide la fotosíntesis, lo que crea un serio problema para el ecosistema.

Las posibles causas de proliferación de la lenteja verde en el lago Maracaibo son los productos químicos derramados para reducir la contaminación petrolera.
Una gran contradicción, como muchas que hay en el mundo, pero ésta problemática porque ahora se teme que el lago se convierta en un pantano.

Este problema ha reaparecido en la parte sur del lago venezolano e impide la pesca en una zona que depende justamente de eso.