La pérdida se hace cada vez más notable. Con el tiempo, tres meses ya a mis espaldas, el dolor se ha transformado y se ha convertido en una sensación de nostalgia que me acompaña todo el día.

Estas semanas de ausencia en el blog he pensado más veces en él que nunca en mi vida. Hay tantas, tantas cosas que hacen que me acuerde constantemente de mi padre... Desde viajes que hicimos juntos hasta preguntas que nunca tendrán respuesta.

Una mala época para ponerse a pensar.